¿ALTERNATIVAS alimentarias?

Sumergidos en la vorágine de la actual crisis económica numerosas voces nos hablan de la necesidad de crear alternativas.  Lo cierto es que, tras la Segunda Guerra Mundial, el neoliberalismo capitalista ha ido imponiendo su lógica en todos los ámbitos de la vida.  Ninguna de las ingentes alternativas que, desde entonces, se han ideado y desarrollado en mayor o menor medida ha conseguido crear un modelo coherente, viable y con adhesión suficiente.

El documental belga LoveMEATender –Ámame enCARNEcidamente-, que os comparto en este post, me ha hecho reflexionar sobre la necesidad de seguir trabajando en esas alternativas y de hacerlo especialmente en la producción de alimentos. No nos equivocaríamos si afirmamos que uno de los pilares básicos de cualquier sistema social es la forma en la que consiguen su sustento alimentario.

El capitalismo ha ido imponiendo su lógica en la producción de alimentos y también en el tipo de alimentos que consumimos, sobre todo el exceso de carne en la dieta del que habla el documental. La agricultura y ganadería industrial comenzó su expansión a mediados del siglo pasado con la conocida como la Revolución Verde, con la incorporación de la agroquímica, y prosiguió en las últimas décadas con la Segunda Revolución Verde en la que se expanden los transgénicos, la bioquímica y las patentes.

La gran mayoría de sistemas de cultivos tradicionalesestaban basado en una integración e interacción simbiótica entre el agua, suelo y recursos genéticos vegetales, es decir, las  asociaciones beneficiosas entre distintas variedades de plantas y animales  (base de la agricultura biodinámica). Frente a esto la Revolución Verde reemplazó esta integración, que se da a nivel de granja,  por la integración de insumos y productos agroquímicos (Shiva, 2008). En palabras de Barry Commoner (1971):

“Creemos que hemos generado nuestro propio medio y que ya no dependemos del que nos proporciona la naturaleza. En nuestra afanosa búsqueda de las ventajas de la ciencia y la tecnología modernas, nos hemos dejado seducir por una ilusión casi fatal: que gracias a nuestras máquinas, hemos dejado, al fin, de depender del medio ambiente natural.”

Pero no todo puede ser pesimismo. Por un lado, se ha avanzado mucho en el estudio de la agricultura ecológica y biodinámica aprovechando y mejorando los saberes tradicionales. Por otro lado, aun no somos conscientes del poder que tenemos como consumidores dentro de la propia lógica del capitalismo. Tan sólo dos ideas: 1) reducir el consumo de alimentos procedentes de la agricultura y la ganadería industrial (especialmente de la carne por los motivos que muestra el documental); 2) acercarnos a los pequeños productores ya se ha yendo a comprar a la tienda del barrio, apuntándonos a una cooperativa ecológica de consumo o montando nuestro propio huerto en las macetas de la terraza o en el jardín.

Ante todo: ¡Cuidado con lo que se lleva a la boca y buena suerte!

BIBLIOGRAFÍA

 Commoner, Barry. 1978. El círculo que se cierra. Barcelona: Plaza y Janés

Shiva, Vandana, “Sostenibilidad y bioagricultura en las pequeñas granjas  familiares”, TheEcologist, nº 13, 2003.

________.2008. “Los monocultivos de la mente. México, Fineo.

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